Montsegur

 

      El edificio -afirma Fernand Niel- debía de poder pasar por una fortaleza; las disposiciones del plano de construcción tenían que dar de manera  "disimulada", por medio de alineaciones apropiadas, las principales direcciones del sol naciente".

 

 

     Aparentemente, Montségur no parece diferente a otras fortalezas de la misma época y lugar . "Demasiado exiguo (en el asedio final se calcula que albergó a unas 1000 personas, con sus correspondientes víveres, armas, animales vivos, mobiliario, efectos personales, cacharros, cocinas, letrinas, leñeras, despensas, etc., que no se debían hallar muy a gusto en sólo 700 m2), escasamente acondicionado, muy poco confortable -comenta Nelli-, el castillo se parece en este aspecto a todos los torreones pirenaicos de la misma época. No obstante, presenta un carácter mas imponente, debido a su gran facahada desnuda, a sus bellos cimientos regulares, a su puerta monumental, un poco insólita, excesivamente grande para un castillo "salvaje" y tan mal defendido". 

 

 

     No hace falta ser  un gran observador, ni haber visitado la fortaleza. Planos y fotografías hablan por si solos. El torreón, casi nada tiene de particular, no my diferente -en realidad- de otros. No hay ninguna torrecilla redonda, aunque sí algunas saeteras. El resto del conjunto carecía de ellas, lo que no contribuye gran cosa a facilitar su defensa, cuya principal baza consistía en la altitud y su situación dificilmente accesible...Por lo demás,su planta y distribución no le hace muy diferente de otros, como el de Puivert, Quéribus, Perypertuse o Puilaurents, de una u otra forma relacionados con el albismo.

 

 

     Ahora bien, Montségur constituía el principal bastión de la herejía, y no parecen advertirse restos de estancias destinadas a los Perfectos y a sus ceremonias. Cabe, por tanto, preguntarse con René Nelli si "es posible que las estancias destinadas al uso religioso estuvieran situadas en el exterior, en el reborde de la montaña, entre la muralla y el abismo, o quizás mas lejos aún, en el emplazamiento del pueblo actual. Pero si existieron, fueron destruidas por la Inquisición, que hacía demoler hasta los cimientos todo edificio que hubiese albergado a los herejes". Naturalmente, todo esto debe ser acogido con ciertas reservas,ya que, en realidad, la litúrgia cátara podia celebrarse en cualquier lugar, sin perjuicio de la huellas dejadas por sucesivas destrucciones y reconstrucciones, y las inevitables huellas temporales.

 

 

     Pero la tesis de Monsieur Niel se ha visto recientemente reforzada con los trabajos de un arqueólogo, Henri Coltel. Éste último ha descubierto o explorado unos cuarenta subterráneos de los siglos XI y XII dispersos por el sudeste de Francia y ha tenido la  sorpresa de comprobar: primero,que todos estos subterráneos contenían una sala-capilla provista de una especie de Altar, y segundo,que todos los de la misma región están orientados de tal modo que convergen hacia un mismo punto. Trasun estudio profundo de éstas singulares construcciones, Monsieur Coltel se ha convencido de que no eran única ni siquiera esencialmente refugios, sino también, y sobre todo, lugares culturales en lo que los cátaros, desde antes de la persecución, celebraban ceremónias iniciáticas...

                                                    El tesoro cátaro, Gerard de Séde.

 

     En algunas algunas cavernas utilizadas como refúgio, tras la caída del último reducto de Queribus, se ha observado una disposición bastante similar a la de estos subterráneos,aunque pueda ser atribuida a la natural configuración de las spoulgas.

 

 

     Decíamos que el pentágono es la figura geométrica más preciada del catarismo -tal vez por su carácter mágico-, lo que puede advertirse

   

 

     

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